Eurocopa

Por: Stewart Luya • Futbolperuano.com

Hungría le arrebata el tercer puesto a Escocia con un gol de Kevin Csoboth al minuto 100

Hungría derrotó 1-0 a Escocia y se quedó con el tercer lugar del Grupo A de la Eurocopa 2024.

Actualización
Hungría derrotó a Escocia. Foto: EFE
Hungría derrotó a Escocia. Foto: EFE

Hungría derrotó 1-0 a Escocia y se quedó con el tercer lugar del Grupo A de la Eurocopa 2024.

Entre la alarma por Barnabás Varga, evacuado del campo en camilla tras una caída en el minuto 74, en la que quedó aparentemente inconsciente, Hungría alcanzó de repente la tercera posición del grupo A con tres puntos y una victoria a última hora, en el décimo minuto del añadido, en la penúltima jugada, por medio de Csoboth (0-1).

Hasta minutos antes, hasta que no le quedó otra que atacar, con un remate al poste incluido, Hungría no se lanzó de verdad a por un triunfo indispensable, que recibió con emoción, pero también dentro de la preocupación derivada del suceso del partido, cuando Varga fue retirado del campo, entre lonas, a la espera de su diagnóstico.

Su imagen en el suelo, inconsciente, desató la alerta sobre el campo en el minuto 68. Sus compañeros se dieron rápidamente cuenta, reclamaron las asistencias, giraron el cuerpo de su compañero para facilitar su respiración y fue atendido sobre el césped durante unos minutos, cubierto el lugar con unas lonas que recordaron tragedias anteriores, como aquel drama de Christian Eriksen en 2021 cuando se desvaneció sobre el terreno.

Finalmente, el delantero fue evacuado del campo en camilla, entre los aplausos del público, tras la revisión de un penalti que el árbitro no concedió. El encuentro continuó. Quizá la mejor señal de que el estado del atacante no era tan comprometido como para detener definitivamente el choque. En cualquier caso, fue reemplazado, a la espera de las noticias médicas que informen del estado del futbolista.

Después, su equipo ganó de pronto. No había hecho méritos hasta el tramo final, hasta que se lanzó a por la victoria. Hasta entonces jugó en el cansino ritmo del empate. Es su primer triunfo en los últimos nueve partidos de la fase final de la Eurocopa. No ganaba en esta competición desde el 14 de junio de 2016. Tres victorias en toda su historia.

Escocia es pura lucha. Un equipo que va al contacto, salta cada balón, pugna como si fuera la última pelota, la más decisiva del encuentro, en cada lance, pero se queda ahí. En una sucesión de esfuerzos físicos a los que les falta fútbol, criterio, técnica, imaginación y, sobre todo, lo más difícil del fútbol: la precisión que exige cualquier rival, más aún en la Eurocopa.

Hungría tampoco es mucho más. Igual que Escocia va al límite. La fricción fue constante. Las caídas, los golpes, los jugadores por los suelos, resumieron un primer tiempo de poco nivel, sin apenas ocasiones, salvo porque la diferencia es Dominik Szoboszlai, el mejor jugador de todos los que había sobre el campo, la única posibilidad de alterar el desatino sobre el césped, de cambiar el rumbo de un duelo que se movía en la nada. Y necesitaban ganar.

Entre tanta obligación, entre tales circunstancias, los dos equipos quedaron en evidencia. Su capacidad ofensiva, sobre todo, más que el arrojo. Fue un problema de técnica, no de ímpetu o de ganas. Salvo para Szoboszlai. Le faltó constancia. Cuando intervino, fue todo diferente, como en un centro de falta que cabeceó Orban al larguero. Lo único reseñable, probablemente en posición ilegal de haber sido gol, de todo el primer tiempo. Nada más.

También Sallai colaboró con Szoboszlai en cambiar el partido, cada vez más presente en campo contrario en la segunda parte, sin una sola respuesta convincente más allá de su terreno de Escocia, que corre y pugna mucho, pero juega muy poco. No necesitó mucho para salir un par de veces a la contra y animar el duelo de nuevo en el segundo tiempo.

Nada del otro mundo, nada inquietante para Gulacsi, cuya Hungría sí lanzó la ofensiva en el tramo final, ya en el tiempo añadido cuando exigió dos paradas de Gunn y remató un balón al poste, demostrando que podía haber jugado mucho más mucho antes, aunque aún le alcanzó para ganar en el contragolpe vencedor de Csoboth, que la hizo tercera de grupo entre la preocupación por Varga.

- Ficha técnica:

0 - Escocia: Gunn; Ralston (Mclean, m. 83), Hendry, Hanley, McKenna, Robertson; McGinn (Armstrong, m. 76), Gilmour (Christie, m. 83), McGregor, McTominay; Adams (Shankland, m. 76).

1 - Hungría: Gulácsi; Bolla (Csoboth, m. 86), Botka, Orban, Dárdai (Szallai, m. 74), Kerkez (Z. Nagy, m, 86); Styles (Nagy, m. 61), Schäfer; Sallai, Szoboszlai, B. Varga (Martin Adam, m. 74).

Gol: 0-1, m.100: Csoboth.

Árbitro: Facundo Tello (Argentina). Amonestó con tarjeta amarilla al escocés McTominay (m. 50) y a los húngaros Orban (m. 26) y Schafer (m. 44).

Incidencias: partido correspondiente a la última jornada del grupo A de la Eurocopa 2024 disputado en el Stuttgart Arena ante unos 51.000 espectadores. EFE

PREVIA

Con un par actuaciones sombrías, aun a la espera de sus apariciones cuando la fase de grupos llega a su fin, John McGinn y Dominik Szoboszlai, los dos jugadores con más talento de Escocia y Hungría, esperan dar un paso adelante para impulsar a sus selecciones hacia los octavos de final en un duelo marcado por la necesidad de ambos equipos. SIGUE EL MARCADOR EN VIVO AQUÍ.

De momento, ambos jugadores han pasado desapercibidos. Ni McGinn ni Szoboszlai han tenido actuaciones afortunadas y sus equipos han echado de menos el repertorio que ofrecen casi cada fin de semana en el Aston Villa, el primero, y en el Liverpool, el segundo. Aún tienen una oportunidad más, tal vez la última, para no marcharse de Alemania con el amargo sabor de la intrascendencia.

McGinn, en Escocia, es indispensable. Si McTominay es el corazón, McGinn tiene una calidad que parece escondida en algún lugar que aún no ha encontrado. Su entrenador, Steve Clark, espera que saque de una vez por todas la varita mágica para que su equipo sume tres puntos con los que probablemente se clasifique para los octavos de final por primera vez en su historia. En sus únicos tres anteriores intentos (Suecia 1992, Inglaterra 1996 y Europa 2020), no pasó de la primera fase.

Ahora, después de perder 5-1 en su debut contra Alemania y de empater 1-1 con Suiza, solo tiene un punto en su casillero y el enfrentamiento con Hungría es clave. Un empate no sirve, solo la victoria puede dar garantías para acceder a la siguiente ronda. Y McGee, ciertamente desaparecido en combate, debe dar un paso al frente para conseguir mejorar las prestaciones de una selección que está en urgencias.

Clarke, en todo caso, además de McGee tendrá otras armas para conseguir la victoria. La calidad y el liderazgo de McTominay, autor del único tanto del campeonato para Escocia, es incuestionable. Andy Robertson también tiene aún algo que decir. Y arriba, Ché Adams, sustituto del lesionado Lyndon Dykes, el referente en ataque que se perdió la Eurocopa por lesión, tampoco ha hecho acto de presencia.

Sin embargo, el técnico de Escocia ha perdido para todo el torneo a otro de sus mejores hombres, Kieran Tierney, que lesionó el tendón de la corva durante el partido ante Suiza. El lateral izquierdo del Arsenal adaptado como central en su selección, abandonó el torneo y ya no podrá regresar. Su sustituto será Scott McKenna, mientras que Anthony Ralston volverá a jugar en el lugar del sancionado Ryan Porteus, que cumplirá su último encuentro sin jugar tras dura entrada que propinó a Ilkay Gündogan en el primer partido.

Hungría aún está en una situación mucho peor que la de Escocia. Derrotado por Suiza y por Alemania, no tiene puntos. Necesita ganar y esperar un milagro para ser uno de los cuatro mejores terceros. Con tres puntos, será complicado acceder a octavos, pero en el conjunto magiar no tiran la toalla. Como mínimo, quieren despedirse de la Eurocopa con una victoria.

Y para conseguirla Szoboszlai tiene mucho que decir. Su concurso, hasta el momento, ha sido poco decisivo. Se espera mucho más del talentoso jugador del Liverpool, capitán más joven de la historia de la Eurocopa con tan solo 23 años. Tal vez, la responsabilidad que han puesto sobre sus hombros ha sido excesiva, pero la realidad es que no ha firmado una actuación de nivel en ninguno de los dos duelos que ha perdido Hungría.

El estado de ánimo del combinado magiar lo reflejó a la perfección el centrocampista Ádam Nagy. Todos son conscientes de la dificultad de acceder a la siguiente fase: "Tenemos que ganar a los escoceses y luego esperar a que los dioses del fútbol nos ayuden para pasar de grupo a pesar de las dos derrotas", afirmó el jugador del Spezia.

Esa es la realidad de Hungría, de momento sumida en el pesimismo tras sus dos derrotas pero con la esperanza de acometer con éxito una empresa realmente complicada. Su entrenador, Marco Rossi, tiene a todos sus jugadores disponibles a excepción de Loïc Nego y de Botond Balogh. Ambos, son duda para enfrentarse a Escocia. En el caso del primero, si no llega a tiempo, el lateral derecho lo ocupará Bendegúz Bolla. EFE